19.7.08

Historia trágica de Chile

Por Oscar Ranzani
Página/12, Buenos Aires, 19/07/08

En 1970, cuando Salvador Allende ganó las elecciones presidenciales de su país, se produjo un hecho histórico mundial: el socialismo llegaba al poder por la vía democrática. Estados Unidos vio en aquella situación un “grave problema” que podía extenderse al resto de Latinoamérica y puso en marcha un impresionante operativo para derrocar al médico cirujano, incluso antes de que asumiera. La participación de la CIA tanto en los preparativos como en el golpe fue determinante. Así queda confirmado por la historia. Y así lo ratifica también el documental Allende y la Casa Blanca que se emitirá hoy a las 18 por Canal 7 en el ciclo Ventana Documental, que conduce Víctor Laplace. Basado en el libro Salvador Allende. Cómo la Casa Blanca provocó su muerte –que contiene una investigación de la prestigiosa periodista chilena Patricia Verdugo– y en documentos desclasificados de la CIA, el especial del director chileno Diego Marín Verdugo y del español José Angel Alayón Dévora, muestra el complejo mecanismo implementado por la CIA de manera encubierta.

Por qué Estados Unidos optó por un método encubierto para dar el golpe sin invadir Chile es una pregunta que tiene una respuesta concisa: la intervención directa no les estaba dando resultados. “Entonces, en ese momento, yo creo que a EE.UU. le pareció que era más peligroso intentar una acción de ese tipo que podía tener evidentemente como consecuencia un levantamiento no solamente en Chile, sino también repercusiones en América latina muy potentes y también en Europa, porque en ese momento el eurocomunismo estaba centrando muchísimo su mirada en lo que estaba pasando en Chile”, señala Marín Verdugo en diálogo telefónico con Página/12, desde España.

Buena parte del documental pone el acento en que a Allende se lo intentó derrocar antes del día en que asumió, ya que hubo un lapso entre que resultó vencedor y la ratificación posterior del Congreso. Esto fue así porque había ganado con mayoría relativa (36,3 por ciento) y no con la absoluta. Como el Congreso tenía que ratificarlo, Estados Unidos puso en marcha dos planes: el Track One y el Track Two. “El Track One es el constitucional, según la CIA. Es aquel en que deciden que van a comprar votos del Congreso”, explica Marín Verdugo. La idea era que los legisladores ratificaran a Jorge Alessandri (el candidato de la derecha). Evidentemente, era de suponer que el pueblo se iba a levantar. Por eso el plan previó que Alessandri renunciaría y que retornaría a La Moneda Eduardo Frei, quien era el presidente en ese momento. “Lo que pasó fue que no todos los senadores chilenos quisieron y el presidente Frei, sobre todo, no quiso participar en esa acción”, explica Marín Verdugo.

Se estableció el Track Two, donde “se pone toda la energía y la fuerza de la CIA para provocar un golpe de Estado. Ellos intentaron hacer un golpe de Estado inmediatamente cuando asumió Allende, pero se dieron cuenta de que el ánimo de las fuerzas armadas no era golpista. Había un fuerte alineamiento constitucionalista”, relata el director. Entonces, la idea fue provocar un caos en Chile a través de la economía para que, entonces, las fuerzas armadas decidieran unirse a la idea de un golpe. “Lo primero que hizo de entrada Estados Unidos fue tomar gran parte de la reserva de cobre que ellos tenían en Estados Unidos, la venden al mercado y hacen bajar el precio del cobre que, evidentemente, es el motor de la economía chilena.” Estados Unidos logró también que el Banco Mundial no diera nuevos préstamos a Chile en el período ’70-’73, que los préstamos del BID bajaran a un 10 por ciento de lo habitual y que no se otorgaran más créditos para repuestos. Además, se presionó en el Club de París para que no se renegociara la deuda externa chilena y también al resto de los gobiernos de la región para que no hicieran acuerdos bilaterales con Chile. La economía del país trasandino llegó a un punto muy complicado.

“La ITT funciona en dos sentidos –explica Marín Verdugo–. Por un lado, le propone a Estados Unidos financiar parte del caos necesario. Y también funciona para pasar dinero del gobierno de Estados Unidos e inyectarlo dentro del caos. Ahora, hay que tener en cuenta que en una compañía como la ITT, de teléfonos, no era raro que el director en ese momento fuera John Mc Cone, un ex director de la CIA. O sea, evidentemente (y así ocurre probablemente en otros países) hay un interés a nivel de espionaje, de controlar las comunicaciones: ex directores de la CIA están metidos en esas grandes transnacionales.” Allende y la Casa Blanca también se refiere al Comité 40, un organismo presidido por el todopoderoso Henry Kissinger, cuyo objetivo era aprobar y ejercer control político sobre las acciones encubiertas en el exterior. El especial destaca que la idea de “ejercer control político” estaba vinculada con que esas acciones debían ser tan clandestinas que, en caso de ser descubiertas, pudieran ser negadas por el gobierno de Estados Unidos. Así se explica que durante la gestión Allende, el Comité 40 aprobó más de siete millones de dólares de apoyo clandestino a grupos de oposición en Chile. Según la investigación, esa cifra debe multiplicarse por 200; es decir, el resultado fueron 1400 millones de dólares a precio de mercado negro.

Como ya se señaló, a Estados Unidos lo detenía en su intentona golpista la presencia de un comandante en jefe constitucional. La idea fue, entonces, secuestrar al general René Schneider, ocultarlo y provocar inestabilidad. Cuando Schneider buscó defenderse, fue baleado y murió. “Había que reemplazarlo por uno que estuviera de acuerdo con un golpe. El problema fue que les salió mal: lo sacaron a Schneider y pusieron a Prats, que era igualmente constitucionalista. Al general Prats lo mata la dictadura chilena en Argentina”, explica Marín Verdugo, quien recuerda que fue precisamente el general Prats quien le sugirió a Allende que Augusto Pinochet lo sucediera. “Hasta ese momento se estimaba que Pinochet era leal. Hasta ese momento él no había dado ninguna muestra de participar en alguna acción golpista. De hecho, Pinochet es el último en sumarse al pacto golpista.” Pero días antes del 11 de septiembre de 1973, firmó el destino de su país. “El día D será el 11 y la hora H las 6 AM”, escribió el dictador. La CIA confirmó todo. El resto forma parte de la gran tragedia de la historia chilena.

10.7.08

Paro general en Perú

Lima, 9 de julio. Un paro nacional de 24 horas en Perú para protestar contra las políticas del presidente Alan García se cumplía este miércoles con bloqueo de carreteras y marchas, en una jornada en la que 200 personas fueron detenidas en diferentes enfrentamientos entre manifestantes y la policía

Los disturbios alcanzaron incluso la frontera del país con Brasil, donde fue saqueada e incendiada la sede del gobierno regional de Madre de Dios, en la ciudad de Puerto Maldonado, en lo que probablemente fue el más grave enfrentamiento de la jornada de huelga, en que no hubo heridos.

El gobierno y el sindicalismo presentaron reportes contradictorios del paro nacional, pues mientras Lima aseguró que 93 por ciento de los trabajadores acudió a su lugar de labor, la izquierdista Confederación General de Trabajadores de Perú (CGTP) dijo que fue mayoritario el cese de actividades.

Los medios coincidieron en un punto medio al señalar que había partes del país prácticamente paralizadas mientras en otras existía relativa normalidad.

Según Dpa, el consenso de los medios era que el mayor acatamiento al paro se localizaba en los Andes sureños, en el centro y en la Amazonia. Ciudades como Cusco e Iquitos estaban paralizadas, mientras que en esta capital y departamentos vecinos todo transcurría con relativa normalidad.

En Lima el paro tuvo el efecto de producir una sensible disminución del transporte público, a la vez que se advertía discreta presencia de militares en varias vías.

La CGTP, que llamó a la protesta, calificó la paralización de “contundente y exitosa a escala nacional”, según Mario Huamán, secretario general del gremio.

Huamán afirmó que el llamado a huelga se acató de manera absoluta en sectores como comercio minorista, textiles, agroindustria, agricultura, transporte, petróleo, pesca y educación. Los campesinos se mantienen movilizados en las regiones sureñas de Cusco, Puno, Apurímac, Arequipa, Tacna, Moquegua y Ayacucho.

En esta última ciudad el cívico Frente de Defensa de los Intereses del Pueblo exige la expulsión de unos 200 soldados de Estados Unidos que desde junio pasado cumplen actividades cívicas, y sostiene que esa es una presencia que afecta la soberanía nacional.

El paro fue originalmente convocado para protestar contra las promesas incumplidas del gobierno y el alza en el costo de vida, pero ha servido para expresar inquietudes sobre múltiples temas sectoriales y regionales.

“Hay hasta el momento 200 detenidos a escala nacional al haber intentado hacer actos ilícitos”, dijo por su parte el ministro del Interior, Luis Alva Castro, quien sin embargo señaló que no hubo muertos o heridos. Añadió que “el paro no ha tenido la acogida que sus dirigentes imaginaban”.

Poco más tarde, el presidente Alan García celebró que “la población ha demostrado que no tenía ni tiene la voluntad de paro, de detener al país paralizando las actividades productivas (…) éste es un tema positivo de destacar, porque a pesar de la insatisfacción que podría sentir (la población), sabe que no es la manera de expresar su descontento. Por ese camino (los sindicalistas) no van a torcer lo que el gobierno viene haciendo de manera sensata por el país”.

Las detenciones se produjeron por intentos de huelguistas de bloquear carreteras, sobre todo en regiones del sur del país, las más pobres y que son las mayores opositoras al gobierno de García.

El gobierno se vio obligado a sacar a las calles a las fuerzas armadas en apoyo a la policía, encargándose de la vigilancia de aeropuertos y empresas estratégicas como agua y electricidad.

Cientos de trabajadores marcharon a media mañana desde varios lugares de Lima al centro de la ciudad, lo que generó gran congestión vehicular. Los manifestantes se reunieron en la céntrica Plaza 2 de Mayo, para asistir a un mitin contra el gobierno.

Marchas similares se produjeron en ciudades del interior, donde grupos de manifestantes cortaron las principales rutas y sostuvieron escaramuzas con la policía.

El paro de la CGTP coincide con una paralización de 48 horas que se inició el martes y fue convocada por los dos principales gremios agrarios, la Confederación Campesina de Perú y la Confederación Nacional Agraria.

Ambos gremios rechazan una reciente ley que permite el ingreso de empresas mineras en territorios de las comunidades campesinas, lo que significaría la disolución de las mismas, según denuncian.

Huamán dijo que los trabajadores exigen al gobierno un aumento general de sueldos y salarios para compensar “el alza incesante del costo de vida”, así como “el cambio de la política económica neoliberal que atenta contra los intereses de los más pobres”.

El paro se produce en un momento en que Perú atraviesa por un periodo de euforia económica, beneficiándose de un crecimiento cercano a 10 por ciento.

Este crecimiento, sin precedentes en este país de 28 millones de habitantes, se da especialmente en la capital y en las zonas costeras, mientras que las regiones selváticas y andinas en el este y el sur se sienten abandonadas por la acción del Estado.

En la región amazónica de Madre de Dios, al este de Perú, manifestantes incendiaron la sede del gobierno local, según medios de comunicación locales, en tanto que hubo bloqueos y marchas en las regiones andinas de Cusco, Puno y Ayacucho, y también en Chiclayo, en la costa norte.

En el sur del país, la policía dijo que usó bombas lacrimógenas para despejar la carretera en Ica, mientras que en Arequipa mujeres golpearon cacerolas.

(Fuente: La Jornada, Ciudad de México, 10/07/08)

2.7.08

Salvador Allende y el Perú

Por Antonio Zapata
La República, Lima, 03/07/08


Hace pocos días se celebró el centenario del ex presidente chileno Salvador Allende. Con este motivo, en Tacna algunos periodistas han recordado que pasó su infancia en esa ciudad. En efecto, Allende nació en Valparaíso pero muy niño llegó a Tacna y ahí estuvo sus diez primeros años. El niño Salvador Allende fue a la primaria durante la época más dura de la ocupación. Esos años se conocen como la chilenización, un proceso violento y drástico ordenado por el ocupante; se expulsaron a los peruanos recalcitrantes y toda la sociedad adoptó un patriotismo chileno encendido.

El padre de Allende era notario y participó del nacionalismo de sus días, escribiendo versos que celebraban la victoria mapochina contra el Perú. El niño Salvador Allende no conoció a su abuelo, pero él había sido médico, gran maestre de los masones y fundador del Partido Radical. El abuelo ausente había sido un decidido anticlerical y se convirtió en el paradigma del futuro presidente. Más tarde, al terminar la secundaria en su Valparaíso natal, Allende hizo el servicio militar y se alistó como subteniente en el regimiento Lanceros de Tacna. Según sus biógrafos sentimentales, quería lucir el uniforme delante de su primer amor, la joven peruana Blanca Barreto.

Más de tres décadas después, convertido en un político experimentado, Allende visitó Lima en un momento fundamental. Pocas semanas antes de su llegada, el entonces vicepresidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, emprendió una gira latinoamericana y fue recibido con marcada hostilidad en Lima. En San Marcos los estudiantes lo abuchearon ruidosamente y se tuvo que retirar de la Casona. Los estudiantes eran firmes entusiastas de la revolución cubana. La protesta antinorteamericana fue dirigida por el entonces presidente de la Federación de Estudiantes, Alfonso Barrantes. Los jóvenes apristas se dividieron en dos grupos. Unos con Barrantes junto a Cuba y contra los EEUU. Los otros jóvenes apristas, con Orestes Rodríguez a la cabeza, prestaron apoyo al desplazamiento de Nixon.

En un ambiente de intensa lucha interna, Alfonso Barrantes y Héctor Cordero fueron separados del PAP, que a continuación convocó a la IV Convención Aprista. Este evento se realizó en octubre de 1959 en el local de Alfonso Ugarte. Fue una convocatoria masiva que se desarrolló contando con más de 2,500 delegados plenos. El tema fue la infiltración marxista y se resolvió expulsando a ocho militantes, entre los que se encontraban Luis de la Puente Uceda, Carlos Malpica y Gonzalo Fernández Gasco. La mayor parte del núcleo de expulsados formó luego el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, que protagonizó la trágica guerrilla de 1965. Los otros se encuentran entre los forjadores de la izquierda legal de los años 80.

En esa ocasión, Allende visitaba Lima como parte de una delegación invitada por el APRA. Eran varios líderes de partidos socialdemócratas latinoamericanos que habían venido para el mitin de la Fraternidad de 1960. Fue multitudinario, se reunieron miles de personas para escuchar a Ramiro Prialé y a Víctor Raúl Haya de la Torre. Eran los días de la convivencia con Manuel Prado y el mensaje fue bastante conciliador.

Al día siguiente hubo una nueva concentración. Fue en Chacra Ríos para escuchar a los invitados internacionales. En esa manifestación se produjo un serio debate entre José Figueres, ex presidente de Costa Rica y Salvador Allende, quien había sido candidato a presidente por la izquierda chilena, arribando en segundo lugar muy cerca del ganador. Figueres estuvo a favor del alineamiento con los EEUU contra la insurgencia comunista. Por el contrario, Allende defendió la unidad de las izquierdas contra el imperio. La multitud se alineó completamente con el líder chileno y lo premió con calurosos aplausos. Cuentan que Haya se molestó mucho, tanto que pronunció el discurso más corto de su vida. Apenas unos minutos para agradecer y despedirse.

Así era Allende. Conoció el Perú desde pequeño y fue muy cercano al APRA de ese entonces. Su simpatía se basaba en una idea básica: buscar la igualdad social dentro de la democracia. Pero, discrepaba del PAP porque era partidario de marchar con la izquierda por un camino antiimperialista. Ese rumbo lo llevó al martirologio. Como él mismo dijo en su último mensaje, "se abrirán las anchas alamedas". Por ellas transitan los héroes populares