La “democracia digital” está hoy aquí, pero no todos los individuos ni todas las naciones tienen acceso a ella equitativamente. El acceso a la red es muy diferente en los países industrializados y en Latinoamérica, donde la pobreza y el analfabetismo siguen siendo una barrera para la mayoría de la población.
De ahí, que el no acceso a la red por buena parte de sus habitantes haga que en América Latina estén presentes las dos caras de internet: como instrumento float:rdemocratizador de la información y el conocimiento a nivel global y como un obstáculo que separa a los individuos y regiones entre ricos y pobres. Todo depende de quién sea uno y dónde viva.
Esto nos lleva a que el uso de internet como instrumento para fortalecer la democracia y el desarrollo local en América Latina sólo esté presente, actualmente, en las capitales de los países, sus ciudades medias y los municipios que se han visto favorecidos con la instalación de centros de acceso a internet, ya sea por el gobierno federal, los gobiernos estatales y con cada vez mayor frecuencia por programas de los gobiernos municipales. Sin embargo, esta desigualdad no ha sido generada ni depende de internet, sino del modelo económico y del manejo del binomio poder-tecnología que cada Estado hace en un momento histórico.
De ahí, que el no acceso a la red por buena parte de sus habitantes haga que en América Latina estén presentes las dos caras de internet: como instrumento float:rdemocratizador de la información y el conocimiento a nivel global y como un obstáculo que separa a los individuos y regiones entre ricos y pobres. Todo depende de quién sea uno y dónde viva.
Esto nos lleva a que el uso de internet como instrumento para fortalecer la democracia y el desarrollo local en América Latina sólo esté presente, actualmente, en las capitales de los países, sus ciudades medias y los municipios que se han visto favorecidos con la instalación de centros de acceso a internet, ya sea por el gobierno federal, los gobiernos estatales y con cada vez mayor frecuencia por programas de los gobiernos municipales. Sin embargo, esta desigualdad no ha sido generada ni depende de internet, sino del modelo económico y del manejo del binomio poder-tecnología que cada Estado hace en un momento histórico.
(El informe completo de Fernando Gutiérrez Bolaños se puede leer en la versión digital del número 212 de la revista mexicana Memoria)

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